Tres pasos para mejorar la eficiencia energética de una comunidad de propietarios

 

Cuando hablamos de eficiencia energética, de ahorrar, pensamos en lo que cada individuo o familia puede hacer desde su hogar. Pero la voluntad de ahorrar puede extenderse a todos los ámbitos, también al de la comunidad de vecinos. Repasamos 3 sencillas gestiones en este sentido.

1) Encargar una auditoría energética. El primer paso para conocer cómo derrochan energía los edificios residenciales, un gasto que ya representa una tercera parte de las emisiones de CO2, es saber sobre qué elementos es necesario actuar. Por esta razón, es prioritario intervenir desde la fase inicial de una rehabilitación energética del inmueble y no desde un solo elemento (cubierta, fachada, sustitución de calderas, ventanas…).

2) Contratar a un gestor energético. Una vez recopilados los datos y consumos energéticos de la comunidad, es necesario descifrarlos y establecer pautas de actuación. Para reducir la huella ecológica del edificio es vital la presencia de la figura del gestor energético, muy común en empresas pero no en comunidades de propietarios. Entre las actuaciones que más ahorro energético suponen para un edificio se encuentra el aislamiento térmico de la fachada (puede suponer hasta un 15% de reducción de la demanda de la energía), el uso de calderas de alto rendimiento (por ejemplo, de biomasa que permiten un ahorro de hasta el 50%) y cambios en la iluminación con detectores de presencia y luces LED en garajes y zonas comunes (implica ahorros de energía de cerca del 50%).

3) Realizar un certificado energético único del edificio. En caso de que fuera necesario para una vivienda y/o local que se vende o alquila, es recomendable aprovechar el momento para que la comunidad de propietarios encargue un certificado único del inmueble para conocer el estado general del inmueble.