“Las ciudades protagonizan el progreso de la eficiencia energética”, por Javier García Breva

El modelo energético de las directivas europeas de renovables (2009), de eficiencia energética de edificios (2010) y de eficiencia energética (2012) es el de la generación distribuida.

La directiva de renovables establecía la obligación de impulsar por los gobiernos la microgeneración y la instalación de renovables en los tejados de las viviendas y edificios.

La directiva de eficiencia energética de edificios definía el edificio de consumo de energía casi nulo como el edificio de alta eficiencia con autoconsumo. La directiva de eficiencia energética establece que el contador inteligente ha de contabilizar el balance neto.

La financiación se determina a partir de los ahorros energéticos obtenidos y de las obligaciones de ahorro del 1,5% anual de las ventas de energía de suministradores y distribuidores que se ingresan en el Fondo Nacional de eficiencia energética.

La revisión de las directivas presentada por la Comisión Europea el pasado 30 de noviembre bajo el lema “Clean energy for all Europeans” supone un paso adelante al situar la eficiencia energética como primera política energética y el ahorro del 30% para 2030 como objetivo vinculante para la UE. Se propone sustituir el consumo de combustibles fósiles por renovables en la edificación y el transporte, vinculándolo al crecimiento económico y creación de empleo reduciendo los costes energéticos de hogares y empresas.

El modelo energético que proponen las nuevas directivas es el de gestión de la demanda a través de dos instrumentos que van unidos: el edificio con autoconsumo y el vehículo eléctrico. Todas las medidas de eficiencia energética van encaminadas a crear demanda y mercado de rehabilitación urbana, almacenamiento local y puntos de recarga para el coche eléctrico. Las renovables forman parte siempre del cálculo de la eficiencia energética de los edificios y el vehículo eléctrico, a través del punto de recarga, se integra en la gestión energética del edificio.

Las nuevas directivas proponen modificar los usos de la energía en las ciudades y son los Ayuntamientos las instituciones de las que va a depender incluir estos conceptos en sus ordenanzas municipales, en sus planes urbanísticos y sus estrategias locales de rehabilitación.

Desde La Oficina de JGB desarrollamos una metodología para, desde las competencias que corresponden a las corporaciones locales en urbanismo y transporte, aplicar el enorme potencial de las directivas europeas de eficiencia energética para transformar el medio urbano a través de los nuevos usos de la energía. Las ciudades han empezado a competir por la más alta eficiencia energética.

Por Javier García Breva

Asesor en Políticas Energéticas y Presidente de N2E

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